El seguimiento del crecimiento y desarrollo es una parte esencial de la atención pediátrica. A través de mediciones de peso, talla y perímetro cefálico, el pediatra puede detectar tempranamente alteraciones nutricionales, hormonales o del desarrollo.
¿Con qué frecuencia se realizan?
- Mensualmente durante el primer año de vida
- Cada 3 a 6 meses entre 1 y 5 años
- Anualmente en niños mayores y adolescentes
Además del crecimiento físico, estos controles son una oportunidad para evaluar el desarrollo psicomotor, el lenguaje y los hábitos de alimentación y sueño.
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